Dornier Do.X: en Vigo.

El Dornier Do.X, comenzó su viaje de demostración en Ámsterdam y pasó por  Calshot (Inglaterra), salió temprano de Burdeos con la intención de llegar al mediodía a A Coruña, cubriendo las 900 millas que separan ambas ciudades en unas cinco horas, pero los diversos contratiempos meteorológicos hicieron que tuviese que amerizar primero en Santander.

FOTO/Javier Steinbruger

Finalmente el avión puso rumbo hacia A Coruña el 24 de noviembre de 1930, después de varios días de incertidumbre por las malas condiciones climatológicas que asolaban el noroeste de la península en aquellos días. La ciudad se volcó en el recibimiento del “pájaro gigante”, que finalmente llegó a A Coruña el 25 de noviembre.

El capitán Friedrich Christiansen recibió un telegrama desde Vigo el día antes de la partida del hidro hacia Lisboa, siendo expedido por el consignatario de la compañía  Hamburg-Amerika Line, en el cual se decía que ante los deseos de la ciudad y de las dotaciones de dos buques de la Armada de Alemania, que habían llegado a Vigo, el Do.X debía posarse en nuestra espléndida bahía.

El capitán se encontraba en aquel momento en la casa consignataria de los vapores de la Compañía Hamburguesa, desde el mismo despacho del representante de la misma en la ciudad de A Coruña, el Sr. Enrique Fraga, indicó que no podía posar en Vigo el Do.X ante lo inseguro del tiempo y la presencia de perturbaciones atmosféricas hacia las costas portuguesas; pero que en honor a los soldados  y a la tripulación de los buques alemanes volaría sobre la población continuando después su ruta a Lisboa, donde ya estaba despachado el aparato  por las autoridades sanitarias.

El 27 de noviembre de 1930 a las nueve de la mañana el aparato despegó de La Coruña rumbo a Lisboa, al tiempo que en el puerto de Vigo permanecían fondeados desde esa misma hora los cruceros ligeros de la Armada alemana Köln y Karlsruhe, procedentes de Santa Cruz de Tenerife, que se dirigían a Alemania después de realizar un largo crucero de representación por aguas de distintos países. Millares de personas acudieron a los muelles, al monte del Castro y a los demás sitios estratégicos de la ciudad para presenciar el paso del hidroavión Do.X, aunque fueron muchos los que desconfiaban que el hidro emprendiera el vuelo desde A Coruña por las condiciones climáticas desfavorables.

Desde el puerto de Finisterre se comunica que el aparato había pasado a 500 metros de altura. Su majestuoso vuelo lo presenciaron desde tierra infinidad de personas. A las 12:25 h apareció el avión atravesando el extremo occidental de la península del Morrazo en dirección a Vigo.

Cinco minutos más tarde voló el aparato sobre Vigo, sobrevolando la ciudad, descendiendo bastante al pasar sobre la ría, hasta casi rozar los cruceros alemanes anclados en la bahía, y cuyos marineros formados sobre cubierta saludaron al hidro y le vitorearon a la voz de mando, al tiempo que lanzaron bengalas, siendo contestados con saludos por los pasajeros del avión, desde el que también se lanzaron bengalas en respuesta a tan clamurosa bienvenida. El avión volvió a elevarse al cruzar sobre Cabo de Mar (a la altura de Alcabre), y así vieron miles de vigueses como sobrevolaba la ciudad el pájaro del aire.

El Do.X, abandonó la bahía viguesa siguiendo el viaje con rumbo al sur, hacia Lisboa, ciudad a la que llegó el mismo día 27 a las 15:00 h.

Por la tarde en Vigo algunas autoridades y periodistas visitaron los cruceros , a cuyos oficiales se les dio un lunch y en el gobierno militar se dio un té en honor a la oficialidad. Al día siguiente se celebró la visita oficial de las autoridades a los buques.

Días más tarde el Do.X continuaría rumbo a Las Palmas y desde allí hizo escalas en el continente africano (Guinea Portuguesa y Cabo Verde), para finalmente cruzar el Atlántico hasta llegar a Brasil, entrando por Natal el 5 de junio, prosiguiendo hasta Fernando de Noronha, hasta llegar a Río de Janeiro. Posteriormente partió hacia los Estados Unidos, pasando por Trinidad, San Juan, Cuba, Miami, llegando a Nueva York el día 27 de agosto, en donde estuvo nueve meses recibiendo a miles de visitantes que admiraron la obra de ingeniería.

Previous:
Historias del tranvía: carta a mi madre.
Next:
Aristides de Sousa Mendes: Justo entre las Naciones.