Desempolvando los objetos, clasificándolos y archivándolos correctamente pasan del caos al orden y si le añadimos una concienzuda investigación que los sitúan en el tiempo y dentro de un contexto cultura, social o histórico, pasan de ser simples objetos antiguos a ser testigos de un tiempo.
Surge de la pasión individual, reflejando el gusto, pasión e intereses del coleccionista, convirtiéndose en un “autorretrato” de quien lo forma.
La gestión de una colección privada implica varias tareas esenciales para asegurar la preservación y el valor de los objetos: la documentación e inventario y la conservación y restauración.
Una colección privada, contribuye también al bien común mediante la apertura parcial, préstamos a instituciones o exposiciones temporales.
Relativas a la propiedad intelectual, exportación/ importación de bienes culturales y la procedencia legal de las obras.